Los eternos mentirosos en los quehaceres públicos

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PODER POLÍTICO

Ciriaco Navarrete Rodríguez

Esta vez quiero darles algunos consejos fundamentales, como aportación para mis amables lectores, y también como una enseñanza de algo, de lo que no saben los líderes políticos, cuyo poder se les escapa de las manos, debido a que son juzgados por los electores en particular y por el pueblo en general, como eternos falsarios y neófitos en los quehaceres públicos.

Hay dos vertientes propios del ejercicio de los quehaceres públicos, el primero de ellos es el destinado a difundir los objetivos, los propósitos y las metas que persiguen los partidos políticos para convencer a los futuros votantes a partir de propuestas de acciones inmediatas, de las mediatas y las del futuro supuestamente promisorio.

En efecto, los objetivos de los políticos, inicialmente, se deben plasmar en sus respectivas labores promocionales, las cuales deben incluir verdades universales, pero jamás deben hacer alusión a simples balandronadas, como aquellas barbaridades que matizan a sus seguidores como votantes que –no se saben rajar- o las grandes mentiras de asegurar que cierto partido político es el constructor de México, y en ambos casos, me refiero a las prédicas actuales de los nuevos líderes nacionales del PRI.

Porque debieran entender que esas son frases huecas que solamente reflejan una baja cultura política que mucho lastima la conciencia de las juventudes que están llegando a

la mayoría de edad, y que muy pronto se incorporarán al universo ciudadano de los votantes.

En el caso de los dirigentes del partido del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), mucho se habla de una cuarta transformación que en México, la cual, no es cierto que se está llevando a cabo, porque en realidad el presidente López Obrador, conjuntamente con su estructura gubernamental, y sus promotores políticos, solamente está replicando la presidencia del general Lázaro Cárdenas.

Pero con esas acciones conjuntas, tanto partidistas como las autoridades gubernamentales, se encuentran atorados en el detestable socio-comunismo plasmado en la estructura jurídica de la Constitución de 1917, mediante la cual, se enterró en el féretro del olvido a la democracia verdadera que estaba, totalmente integrada a la Constitución juarista de 1857.

Podemos asegurar que todos los partidos políticos, por propia naturaleza humana, paradójicamente están multiremendados, porque los votantes migran de un partido a otro, seducidos por la engañosa conveniencia, planada en la bella, pero muy falsa retórica política.

Y me atrevo a decir que se trata de una engañosa y falsa conveniencia, porque de los actuales partidos políticos mexicanos, ninguno ha sido capaz de ofrecernos a los votantes, en añorado régimen de la democracia verdadera, sin embargo, todos se asumen como democráticos, pero nadie, ha sabido explicar el concepto de democracia verdadera..

Por otra parte, los líderes del Partido Acción Nacional (PAN), en sus quehaceres promocionales, tan poco han demostrado tener claro el concepto de democracia, pero todos, en franca empatía con sus iguales, creen que la democracia es el conjunto de acciones políticas que sirven para orientar a los votantes, a efecto de que se apeguen a la unidad política, como si esa fuera la panacea fundamental de los beneficios que garantiza la democracia verdadera.

Y debo insistir en que desafortunadamente, eso no es cierto, pero tanto los políticos como sus operadores, creen a ciegas, que el simple hecho de manifestar un respaldo verbal de la unidad política, traerá como consecuencia los éxitos electorales y gubernamentales esperados.

Pero lo igualmente triste del caso, es que las confusiones creadas por los desatinos, y por la mala reputación de ciertos políticos, no permite seducir plenamente a los votantes, y mucho menos a las y los jóvenes que se están incorporando al universo electoral, y estos últimos, aun cuando se inicien como integrantes del cierto partido político, con facilidad cambian de parecer cuando son seducidos por los líderes y los promotores electorales de los partidos de enfrente.

Por otra parte, como ya lo señalé, existe una segunda vertiente de los quehaceres públicos, y es la gubernamental, en la cual, también hay objetivos, propósitos y metas

con los cuales se debe conformar el proyecto de gobierno, en cualquiera de sus tres niveles, municipal, estatal y federal.

Pero debemos entender plenamente, que el proyecto gubernamental federal invariablemente debe ser la principal prioridad ideológica, en torno de la cual, se deben planear y programar las políticas propias del ejercicio del poder público.

Ese ejercicio se divide en tres vertientes correspondientes a los tres poderes gubernamentales, el poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, los cuales actúan de manera independiente solamente en las democracias verdaderas, porque en las naciones subdesarrolladas, más allá del dicho político, no existe esa independencia.

Pero los presidentes y los personeros de cada uno de esos tres poderes, para los efectos de engañar a los gobernados, siempre nos aseguran todo lo contrario, pero en los hechos, todos los habitantes de las naciones subdesarrolladas nos damos cuenta, con toda claridad de que todo es una falacia. E ‘mail: ciriaco_mexico@hotmail.com.mx ….ciriaconavarrete_1941@yahoo.com .mx

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