Las luchas políticas no permiten violencia

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Ciriaco Navarrete Rodríguez

PODER POLÍTICO

Las luchas políticas no permiten violencia, y las confrontaciones gubernamentales, ni siquiera se deben salir del universo de la cordura, ese sería mi más sabio consejo para que los tamaulipecos podados respaldar al gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, a quien debemos respaldar como el ser humano que encabeza los más importantes quehaceres que debe beneficiar al pueblo de Tamaulipas.

Desde luego que se trata de una sana tarea que requiere una enorme dosis de comprensión y de cultura general, y particularmente de un elevado control de nuestras emociones, lo cual tampoco puede ser fácil, porque los mexicanos, generalmente tenemos serias dificultades para lograr esa gran virtud, y se debe a que nuestras mentes está, muy dañadas por el virus del pernicioso machismo.

Para entender esa fenomenología con mayor facilidad, podemos recurrir a la violencia que es propia de algunos adolescentes que han sido forjados en contextos familiares violentos, eso era parte de mis luchas docentes a lo largo de medio siglo de haber ejercido como profesor de educación Primaria, Secundaria, Media Superior y Superior.

Pero como tuve la oportunidad de ejercer mi profesión en diversos Estados del país, como la Ciudad de México, capital del país, en mi natal Estado de Guerrero, en Guanajuato, y por supuesto en el Estado de Tamaulipas, donde me encontré con experiencias muy variadas, pero resulta que en mis quehaceres educativo tamaulipecos, es donde son más bajos los índices de violencia escolar.

No es necesario ahondar en explicaciones, porque es bien sabido que en las Entidades Federativas que se encuentran al sur de los Estados fronterizos con la Unión Americana, la violencia en todas sus formas y modalidades se recrudece, y para quienes no lo saben, por aquellos lares, todavía existe la costumbre de pagar por asesinar a los enemigos de quienes ofrecen pírricas recompensas por asesinar hasta a los propios parientes cercanos.

Esa triste realidad, nos permite entender las causas de los niveles de violencia que están latentes en diversas regiones surianas de la República Mexicana, pero mis lectores podrían preguntarse, y todas esas referencias de qué manera influyen en la política y en las confrontaciones gubernamentales, mi repuesta sería, que influyen mucho, porque son directamente proporcionales con los lentos avances de la educación y la cultura.

Porque por un lado, los esfuerzos del magisterio nacional, aún no han sido suficientemente sólidos, lo cual, se debe al contrapeso del perverso adoctrinamiento presidencial, que invariablemente se ha esmerado en hacernos creer que, -los mexicanos somos y debemos ser muy machos-, y esa conducta de balandronadas, cuando es pública, se agudiza mucho más, sobre todo cuando es generada por paradigmas socio comunistas y anarquistas.

Tal como recientemente lo observamos en las manifestaciones de los porros encapuchados que hicieron millonarios desmanes en la Ciudad de México, pero allá mismo, independientemente del fuego legislativo que encendieron los legilsadores de MORENA en el Senado de la República, no han faltado los políticos desmesurados que tratando de ayudar a los Gobiernos de Tamaulipas, de Guanajuato y de Veracruz, le han echado más leña a la hoguera.

Sería más conveniente con privilegiar los grandes y pequeños triunfos que se han acreditado en cada uno de los referidos tres Estados del país, como lo es el caso concreto de Tamaulipas, donde el propio presidente morenita Andrés Manuel López Obrador, en repetidas ocasiones ha reconocido, que el Gobernador García Cabeza de Vaca, está encabezado un gobierno que notoriamente ha logrado disminuir los índices de violencia pública.

Pero a fuerza de ser realistas, es oportuno señalar, que es evidente que el gobierno del Estado tiene el enemigo muy adentro, y ya se están enraizando de manera muy peligrosa, porque se trata del resultado de haber abierto las puertas de la confianza a los archienemigos tricolores, quienes no desperdician ninguna oportunidad para patear el pesebre donde se están comiendo la pastura, económicamente más jugosa.

Y si bien es cierto que la confianza política no es barata, también es verdad, que él ánimo por recuperar las perdidas ganancias millonarias, es un deseo desmesurado, tanto que ya han logrado grandes beneficios en materia de empleos, y de toda suerte de prebendas que han favorecido a los tricolores, y a decir verdad, también han causado desencanto a los esforzados políticos panistas.

Lo deseable sería, que todos hiciéramos el esfuerzo porque en el centro de nuestra humanidad, solamente latiera un corazón de buenas y buenos tamaulipecos, porque todos deberíamos comprender que somos víctimas de la carencia de democracia verdadera, pero lejos de prestarle oídos a las confrontaciones banales, deberíamos unificar voluntades y esfuerzos, para que nuestros legisladores estatales y federales, hicieran lo necesario para que pronto alcancemos la democracia verdadera, como régimen de gobierno.

Ese debería ser el motivo de lucha más importante, que deberíamos adoptar, para que logremos que nuestro gobierno federal adopte la democracia verdadera, con base en la adopción del modelo agrario de la pequeña propiedad de la tierra, porque ese es el modelo agrario capaz de garantizar la solidez jurídica del derecho de la tenencia de la tierra, a efecto de que nuestra riqueza pueda crecer, para beneficio de todos los mexicanos.

Facebook: Ciriaco Navarrete Rodríguez

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